"La
importancia del pensamiento."
Pensar es difícil. No proporciona una gratificación
instantánea como la mayor parte de las cosas que consumen los jóvenes. Quien
piensa es considerado a menudo como un ser extraño, como un extraterrestre. Lo
que nos pasa, me parece a mí, es que en nuestra sociedad se ha renunciado
abierta o solapadamente a pensar. Quien se para un momento a reflexionar por su
cuenta advierte de inmediato que en nuestro mundo cualquier forma de
pensamiento libre y creativo ha caído víctima del ensordecedor ruido general: el
ipod, el celular, la televisión y la “playstation” han ahogado el pensamiento,
particularmente entre los jóvenes. Cuando los seres humanos nos ponemos de
verdad a pensar descubrimos de inmediato que tenemos opiniones distintas sobre
cómo hay que hacer las cosas y eso nos incomoda, pues muchas veces ni siquiera
sabemos cómo llegar a un acuerdo. Muchos renuncian a pensar precisamente para
evitarse conflictos: basta con hacer lo que hace la mayoría. "Lo hacen
todos" es el argumento moral definitivo en favor de una posición
cualquiera porque nos exime de pensar.
Si tus pensamientos son positivos , según Peter A.
Facione te puede llevar a ser “ser una persona habitualmente inquisitiva; bien
informada, que confía en la razón; de mente abierta; flexible; justa cuando se
trata de evaluar; honesta cuando confronta sus sesgos personales; prudente al
emitir juicios; dispuesta a reconsiderar y si es necesario a retractarse; clara
respecto a los problemas o las situaciones que requieren la emisión de un
juicio; ordenada cuando se enfrenta a situaciones complejas; diligente en la
búsqueda de información relevante; razonable en la selección de criterios;
enfocada en preguntar, indagar, investigar; persistente en la búsqueda de
resultados tan precisos como las circunstancias y el problema o la situación lo
permitan”.
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